sábado, 13 de julio de 2013

Sin sentido: Desilución

Su perfeccionismo desmedido le salvó la vida, lamentablemente.
Había dejado todo preparado. Las calas con agua limpia. El florero seco. La mesa con el mantel estirado, y no cualquier mantel, ese blanco que ocupaban en la casa sólo para las ocasiones realmente especiales, como navidad y año nuevo. La ventana abierta, para que entrara ese otoñal viento tibio, típico de la estación que avisa tímidamente que el calor se va. Las sillas bien puestas. Los sillones con los cojines inflados. La luz que se cuela por entre las cortinas y que se posaba cómoda sobre la cerámica blanco/lila recién trapeada. La cocina reluciente. El aroma a lavanda del desodorante ambiental. El repiqueteo del reloj del living, que marca las cuatro con veinte minutos.
- Me quedan cuarenta minutos.- murmura tomando el lápiz tinta que le había regalado su mejor amiga, y comienza a escribir. Pretende llorar. Pretende sufrir. Se regocija al ver que cada letra le sale más hermosa de lo que él espera.
Rompe el papel de la croquera, lo recorta, lo dobla, lo guarda en un sobre rectangular que pulcramente es dejado sobre el florero de la mesa. "Mamá", reza la portada.
Entra al baño, desnudo, se mira al espejo por la que pretende ser, la última vez; se vuelve a dar asco (o eso pretende sentir). Entra a la ducha, llena con un agua de extrema tranquilidad. Irrumpe la quietud. En la casa resuena el sonido chorreante del agua desbordada sobre el piso del baño. Hunde la cabeza y aguanta la respiración.
En su mente pasa lista: flores, florero, mesa, mantel, ventana, cortinas, otoño, sillas, sillones, cojines, luz, cerámica, cocina, aroma, sufrimiento, carta, adiós mundo cruel, desilución, sufrimiento, espera ¿qué?, ¿desilución o desilusión?, desilusión, sí, es desilusión, pero ¿qué escribiste? ¿desilución? mierda.
El piso estaba mojado, él estaba mojado. Con los complicados pasos que da para llegar al comedor, va dejando gotas, arruinando su trabajo de dos horas. Toma la carta, la humedece con sus dedos. Abre el sobre. El papel se arruina, la tinta se corre. Alguien mete la llave en la puerta. Alguien entra. Él bota la carta al suelo...

Pero sí, había escrito desilución.

martes, 9 de julio de 2013

Con el culo por delante

Igual es chocante. Er terrible cambio que te pegaste.
De ser ese niñito cartucho, que le tenía miedo a cualquier cosa, ahora vay' a todas. Con el culo por delante como dice Lemebel. Valiente y altiva.
Igual estai' siendo un irresponsable, tenís que tenerlo clarísimo. Como para que después no vengai' con pataletas, ni "por qué a mi"'s. Siempre claro en las consecuencias de tus actos.
Lo hay pasado re bien eso sí. El autoestima te pega subidones cuáticos, y en el fondo es bueno. Porque si estuviste tanto tiempo hundido, lo mejor ahora es que subai'.
Benditas sean las aplicaciones esas que descargaste. Bendito sea el internet. Bendito sea el pelo nuevo, y las nuevas chaquetas.
Te falta el examen maricón pobre.
Te falta eso, y la hacís de oro. Porque de mentiroso no pecai'. Pecai' de honesto, y de caliente. 
Siempre caliente, y siempre honesto.
Con el culo por delante.

lunes, 27 de mayo de 2013

Soñar con ratas.

Siempre he sido medio esotérico para mis cosas.
Creo en las energías, las auras, y sobre todo en el karma (aunque sea un chonchesumadre mal parido).
De lo que siempre he dudado un poco es del significado de los sueños, sobre todo cuando la paginita se va en el plan profético, y te dice cuántos hijos vay' a tener, o cuántos mojones más cagarás, qué se yo.
A lo que le creo mucho eso sí, es la interpretación que la psicología puede hacer de estos. Porque los sueños son, a final de cuentas, proyecciones mentales de sentimientos, de recuerdos, imágenes en clave de la memoria.
Y justo resulta que a veces coincide la explicación esotérica con la "científica", y ahí es donde me lo termino creyendo todo.
La cosa es que, con rasguños en los brazos, me dormí llorando el sábado (otra vez), y soñé con ratones, blancos, como de laboratorio, y la verdad no recuerdo si eran muchos o pocos, pero creo recordar que maté uno en el sueño.
Y buscando qué significaba dicho sueño, la versión esotérica dice que se trata de que "venceré" a mis enemigos, mis problemas.
Considerando que mi musofobia es bastante alta, podría interpretar la idea de un ratón en mi mente, perfectamente como un problema, como una tranca. Y si la aplasté, quizá más que premonitoria, es un aviso de que realmente quiero, necesito y debo aplastar aquél problema.
Y así me sentí como feliz, como genuinamente alegre, porque igual me terminó quedando claro algo que ya tenía más que claro hace rato. Sin embargo la conversa con Perpéculum como siempre me cagó la onda.
Y al final me terminó preguntando qué pasaba si el problema de todo soy yo mismo, que, es de hecho, lo más probable... y me desarmé.

lunes, 15 de abril de 2013

Excusa-no


Me apesta dar explicaciones.
Es algo que no va conmigo. Y me enorgullezco de no darlas, porque fue puro logro mío.
Antes, error que cometía venía cargado con una montaña de "es qués", "porques" y "entonces yos".
Pero entonces me di cuenta lo patético que me veía, y que, con cada explicación sonaba más desesperado y descartado.
Al final siento que tengo que excusarme sólo cuando se trata de alguien importante, o a mi mismo. Y como en este caso, es a mí a quien escribo, entonces lo más justo es explicar qué mierda estoy haciendo con un blog nuevo.
Yo quiero dejar atrás no más.
No quiero jugar al amnésico y pretender que no recuerdo, porque es precisamente de eso de lo que estoy cansado: de pretender.
Prefiero que este blog se trate de una reinvención. De seguir igual de emo, pero sin los mismos protagonistas.
Me da lata, debo reconocer, todo lo que queda atrás en el otro blog que me acompañó como por cuatro años, con tantas historias, y sentimientos. Pero debo reconocer también que gran parte de esas historias y sentimientos reflejan un contexto psicológico del que estoy bastante cansado, y bajo el que no quiero vivir de nuevo. Mucho veneno.
No quiero dejar algún tipo de tarea, porque no tiene sentido para mí delimitar mi propia creatividad, cuando es esta misma la que me ayuda a reinventarme. Dejaré, bien hippie, que todo fluya. Y si surge algo, her-mo-so.